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Doble pandemia en Argentina: cómo “conviven” las variantes Ómicron y Delta en la suba de casos de COVID-19

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Durante las últimas dos semanas, los casos confirmados crecieron un 103%. Hay provincias, como Córdoba, en las que ya Ómicron predomina. Qué se debería hacer a nivel gubernamental e individual para el control de los casos.

En todo el territorio de la Argentina, los casos de personas que son diagnosticadas con COVID-19 han aumentado un 103% durante las últimas dos semanas. Aunque el ritmo de los contagios sea diferente en cada una, los casos están creciendo en 23 de las 24 jurisdicciones que conforman el país. Hay 5 que ya están en riesgo epidemiológico alto porque se aceleraron los contagios. Ese crecimiento da cuenta de una doble pandemia: en muchas jurisdicciones aún predominan los casos con la variante de preocupación Delta del coronavirus, como Misiones, mientras que en otras provincias, como Córdoba, la variante Ómicron es la principal.

Expertos en inmunología e infectología explicaron a Infobae por qué se está dando la “convivencia” entre las dos variantes. Al tener en cuenta la situación epidemiológica de otras regiones del mundo, como África, Europa y América del Norte, los expertos advirtieron que los casos de COVID-19 podrían aumentar aun más durante las próximas semanas por la capacidad de la variante Ómicron de ser más transmisible y por el relajamiento en los cuidados de prevención por parte de la población, como el uso del barbijo, la ventilación cruzada y permanente, el distanciamiento y porque se hacen más reuniones en lugares cerrados para las Fiestas de fin de año.

Entre las 5 jurisdicciones con “riesgo alto” -donde más han aumentado los casos semanales-, se encuentran Córdoba, Tucumán, Ciudad de Buenos Aires, Neuquén y Río Negro, según los datos abiertos del Ministerio de Salud de la Nación. En Córdoba, se registró una suba del 326% de los casos confirmados durante las últimas dos semanas. En ciudad de Buenos Aires, aumentaron el 110% durante los últimos 15 días. En Neuquén, los casos crecieron un 37%; en Tucumán, el 34%; y en Río Negro el 23% durante las últimas dos semanas, en base al análisis de datos del físico Jorge Aliaga, de la Universidad Nacional de Hurlingham. Además, otras 18 jurisdicciones también están reportando un crecimiento de casos y están dentro del “riesgo medio”.

Más allá de que en la mayoría de las jurisdicciones del país reporten más casos, hay diferencias entre las variantes de preocupación del coronavirus que afectan a las personas. En Córdoba, la subsecretaría de Salud informó que la mayoría de los casos confirmados son por la variante Ómicron, que fue detectada en África en noviembre pasado. En esa provincia, la circulación de la variante estuvo asociada a viajeros que vinieron desde el exterior y luego hubo eventos masivos, como fiestas de egresados, que habrían contribuido a la transmisión del virus.

También ya hubo casos confirmados de Ómicron en San Luis y Santa Fe. En ciudad de Buenos Aires, hay casos en estudio que son compatibles con Ómicron. De acuerdo con el doctor Jorge Geffner, investigador en inmunología y vicedirector del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y sida (INBIRS), que depende del Conicet y la Universidad de Buenos Aires, podría estar “ocurriendo circulación comunitaria de Ómicron en ciudad de Buenos Aires”. Es decir, que los casos de COVID-19 por esa variante no se estarían dando solo en viajeros en este distrito sino que habría personas con la infección sin que se pueda identificar su nexo con un caso importado, un caso estrecho o un conglomerado.

“La variante Ómicron del coronavirus está desplazando a Delta en el mundo. Es posible que ocurra lo mismo en Argentina en las próximas semanas -afirmó Geffner- No solo observaremos el desplazamiento de Delta por Ómicron, sino también un dramático incremento en el número de nuevas infecciones. El crecimiento de los casos en Córdoba en las últimas dos semanas, donde hubo importantes brotes por Ómicron, ha sido realmente asombroso, y muy preocupante. Es muy posible que ya exista circulación comunitaria de Ómicron también en la ciudad de Buenos Aires y en el Conurbano. El marcado incremento en el número de casos en Argentina detectado en las últimas 48 hs abona esta posibilidad”, expresó el científico que está haciendo estudios sobre las variantes.

En tanto, Rodrigo Quiroga, investigador del Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba, que analiza la evolución de la pandemia en el país diariamente, señaló hoy a Infobae: “Oficialmente se informó que en Córdoba la mayoría de los casos de COVID-19 son por la variante Ómicron. Los casos se están duplicando cada 4 días en esta provincia. En otras provincias, la velocidad a la que crecen los casos es bastante menor, como Tucumán, Río Negro y Neuquén. En Ciudad de Buenos Aires y Conurbano (AMBA), hay una velocidad intermedia, que podría indicar una mezcla de casos por variante Ómicron y Delta. La velocidad del aumento de casos podría acelerarse en AMBA en las próximas semanas”.

Según Mariana Viegas, investigadora del Conicet en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de la ciudad de Buenos Aires y coordinadora de la iniciativa dedicada a la vigilancia genómica Proyecto País, dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, “hasta la semana del 5 al 11 de diciembre, la mayoría de los casos de COVID-19 que analizamos en Proyecto País eran por la transmisión comunitaria variante Delta en el AMBA. Observamos un aumento de casos que viene ocurriendo desde octubre porque la gente ha dejado de cuidarse. Hay fiestas por todos lados y la gente anda sin barbijos”.

La científica de Proyecto País recordó en el diálogo con Infobae que “en diciembre del año pasado, también hubo un repunte de casos en el inicio del verano en Argentina por el relajamiento de los cuidados de prevención durante las fiestas. Con respecto a Ómicron, aún estamos haciendo estudios de las muestras recientes de pacientes. Esta nueva variante puede cambiar todo de una semana a la otra, como ocurrió en la provincia de Córdoba”.

Mientras tanto se difundió el último reporte de vigilancia genómica del Instituto ANLIS/Malbrán, que depende del Ministerio de Salud de la Nación. Allí se informó que desde el inicio del año hasta la última semana de noviembre se habían analizado 11.693 muestras por secuenciación genómica y por la técnica de rt-PCR específica en personas sin antecedentes de viaje. En la segunda quincena de noviembre, en el 95% de las muestras de pacientes se detectaba a la variante Delta. Fue en noviembre cuando las regiones del Noreste, Noroeste y Sur del país pasaron a tener Delta en más del 91% de los casos.

Hay una doble pandemia, con predominio de casos de Delta en algunas provincias y la presencia mayor de Ómicron en otras. ¿Qué podría ocurrir próximamente? Consultado hoy por Infobae, Roberto Debbag, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, comentó: “Si en el 2% de los estudios genómicos de las muestras se detectara la variante Ómicron del coronavirus, los casos de COVID-19 aumentan un 20% a los 7 días. A los 15 días, aumentan más del 40%. Son los datos de lo que ocurrió en el hemisferio Norte recientemente, pero no se sabe aún qué puede pasar en el hemisferio sur con temperaturas diferentes”.

El experto Debbag sostiene que para controlar mejor la pandemia en el país se deberían abrir más lugares para que las personas vayan a vacunarse contra el COVID-19, como las farmacias, acelerar la aplicación de las dosis de refuerzo, y aumentar los estudios de vigilancia genómica de las muestras de pacientes con COVID-19 en todo el país.

En la actualidad, el 70% de la población general de Argentina tiene el esquema completo de vacunación. El 10% tiene una tercera dosis, como adicional o como refuerzo. Una preocupación es que aún el 16,6% de la población no tiene la primera dosis. Igualmente los ya vacunados no deberían descuidarse.

Para el doctor Geffner, “las vacunas protegen enormemente frente a la infección severa por Delta y también por Ómicrón. Pero la nueva situación exige repensar los esquemas vigentes de vacunación. Estudios muy recientes sugieren que la tercera dosis -la dosis de refuerzo- no debería esperar más los 5 ó 6 meses respecto del esquema original de vacunación, que fue una estrategia adecuada frente a la variante Delta, sino que deberíamos pensar en un plazo tentativo de 3 meses o aún menor. Por otra parte, y más allá de lo extenso del programa de vacunación en Argentina con un 70% de la población inmunizado con esquema completo, faltan aún 6 millones de personas que debieran iniciar el esquema de vacunación o completarlo. El momento actual no es para realizar encuentros masivos de cualquier índole, ni tampoco para olvidarnos del importante rol que cumple el uso del barbijo en la prevención de la infección”.

En tanto, Elena Obieta, jefa del servicio de enfermedades transmisibles y emergentes de la Municipalidad de San Isidro y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología, indicó: “Los casos de COVID-19 están subiendo en la Argentina. En algunos, los casos son por la variante Delta y en otros por Ómicron. A nivel gubernamental -desde el nivel nacional al municipal-, hay que asegurarse que la población se vacune cuanto antes. Que el 10% de la población tenga aún la dosis de refuerzo es un porcentaje bajo. Debe crecer en forma progresiva”.

Para controlar el aumento de casos en el país, la doctora Obieta consideró que “hay que acelerar el ritmo de vacunación, facilitar el acceso a los testeos, seguir garantizando el acceso a los equipos de protección personal para el personal de salud y no relajar la guardia porque el sistema de salud podría volver a estar sobrecargado. A nivel individual, cada persona debe ir a aplicarse las dosis de vacunas que le corresponden, usar barbijo de manera adecuada, ventilar constantemente los ambientes cuando se encuentra con otras personas, practicar el distanciamiento y el lavado de manos frecuentes”.

“Por la tasa actual de vacunación, ante un mismo número de casos habrá menos hospitalizaciones en Argentina que en olas anteriores. Pero si el número absoluto de casos por Ómicron fuera superior a olas anteriores, podríamos observar un aumento importante de las hospitalizaciones que pondrían nuevamente bajo estrés al sistema de salud -comentó el doctor Quiroga-. Para minimizar el posible impacto en el sistema de salud, la respuesta inmediata debería ser asegurarnos de tener esquema completo de todos los convivientes, y dosis refuerzo para quienes corresponda. Además, se debería disminuir la frecuencia y tamaño de reuniones sociales, así como dejar de hacer reuniones en lugares cerrados, usar barbijos, prestar atención a la ventilación cruzada y el distanciamiento”.

Fuente: Infobae.


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