Mientras un sector de la producción
primaria chaqueña se moviliza para lograr una nueva emergencia, apoyándose en
las pérdidas causadas por la sequía que se reitera cada año con mayor o menor
virulencia, según se trate de un ciclo La Niña o El Niño, quienes han dado el
paso hacia la adopción de las tecnologías de procesos debaten acerca de cómo
darle aprovechamiento a las obras que han provocado el agravamiento de los
periodos sin lluvia, precisamente para que los primeros chaparrones vayan reteniéndose
a manera de evitar que la escasez de agua en el perfil se reitere hacia la
salida del venidero invierno.
Aun cuando no existen expresiones
de alto voltaje, propio de un estado de ánimo proveniente de estrategias
pensadas sin la urgencia de toda coyuntura que las más de las veces lleva a
errores, ganaderos y agricultores regenerativos se hacen sentir en un febril
intercambio que permiten las redes sociales utilizadas para el bien, tras la búsqueda
de cada vez más eficiencia, que pueda revertir la crueldad del éxodo rural que
pareciera una espiral sin solución de continuidad declamada como una deuda sin
que existan atisbos de medidas que lo eviten.
Quizás, como siempre debió
ocurrir, sin la intervención directa de los organismos del estado aunque es su razón
de existir, los productores que interpretan a los procesos de la naturaleza
como sus directos aliados parecen no dudar que faltan decisiones tranqueras
adentro para que las soluciones hacia mayor rentabilidad surjan de la eficiencia
en su utilización, entendidos como tales el suelo, el sol y el agua básicamente.
Los primeros chaparrones otoñales
que en una semana descargaron, como indican las estadísticas para una transición
Ñiña-Niño que se atraviesa, poco más del 30 % por encima de lo ocurrido en
marzo de 2024, que había registrado 144 mm y que seguramente serán menores a
marzo de 2026 en que se estará llegando a un periodo El Niño pleno, provoca en
los productores regenerativos un sinfín de interrogantes acerca de cuáles son
sus techos productivos, dejando entrever que los logros alcanzados es solo una
parte de las grandes permutas que se darán en el Chaco.
Aluden a planteos productivos que
han adoptado combinaciones tales como ganadería en sombras obtenidas con el
manejo de renovales que en otras épocas eran considerados invasivas que debían exterminarse
como fuere y construcciones de bordos en los extremos prediales para evitar que
el producido de cada lluvia escurra porque es necesario que las napas vuelvan a
colmatarse y desde allí alimenten con buen caudal, todo el año, tanto las
pasturas como las fuentes de agua de bebida animal.